Las Iglesias Fernandinas: la huella de la reconquista

En su reconquista de Córdoba, Fernando III “El Santo” construyó una serie de templos cristianos que servían a la vez de lugar de culto y edificios administrativos y gubernamentales. Estas construcciones son conocidas como iglesias fernandinas, y se reparten por la geografía de la capital cordobesa, cada una con su encanto y sus motivos para visitarla.

Empezando el recorrido

La iglesia de San Andrés es un edificio gótico de estilo churrigueresco, llena en su interior de valiosos lienzos y pinturas de inestimable valor cultural e histórico. Esta se encuentra cercana a la Iglesia de San Pablo, y data del siglo XIII. En la Axerquía tenemos, también, la Iglesia de San Lorenzo, que reconoceremos por su fachada color tierra y su rosetón, un detalle gótico para esta iglesia en la que tal estilo domina por completo su arquitectura y fachada; tenemos, por dentro, una vista increíble de la cristalera del rosetón, cuyos colores chocan con la sobriedad de la piedra, creando un bello contraste. Pasamos ahora a la Iglesia de Santa Marina, en la Plaza Conde de Priego. Esta imponente iglesia de aspecto compacto y contundente es de estilo mudéjar en consonancia con lo gótico del edificio, teniendo en su haber partes construídas con posterioridad, como la torre de estilo renacentista.

Seguimos nuestro recorrido para llegar a la Iglesia de San Pablo, de momento, la más interesante por lo original en comparación con sus congéneres. Las retorcidas columnas salomónicas de color azul sorprenden después de tan encorsetados estilos barrocos y góticos que hemos observado en las anteriores iglesias fernandinas, y la blanca escultura de Nuestra Señora de las Angustias posa pristina sobre la portada de la fachada. Entrando en esta iglesia comprobaremos que tal fachada no da al interior de la iglesia en sí, si no que da a un recinto, antesala de la entrada de la verdadera iglesia: una preciosa edificación que, ahora sí, presenta un estilo gótico y presume de rosetón.

Iglesias de piedra y estilo barroco

La Iglesia de San Francisco, de estilo barroco, es una iglesia en piedra con una preciosa portada de mármol en su fachada, es una pequeña iglesia (al menos en comparación con las demás de esta lista) que rinde homenaje, mediante una figura también de mármol, al propulsor de estas iglesias: Fernando III “El Sabio”. Enmarcada en una pequeña placita, las palmeras de los lados la integran en la estética Cordobesa fusionando raíces árabes con monumentos de origen cristiano.

Tenemos, saliendo de la Corredera por su Arco Menor, la Iglesia de San Pedro; una basílica de aspecto añejo por sus paredes de piedra color pardo, con dos portadas medievales que nos dan buena pista de cuándo, más o menos, se construyó esta iglesia. La Iglesia de la Magdalena, cercana a esta, puede presumir de una hazaña en cuanto a antigüedad, pues la primera puerta de una iglesia cordobesa fue la suya. Por supuesto, esta iglesia también presume de rosetón gótico, y es del mismo color pardo que sus hermanas.

La Iglesia de San Nicolás, al final del Bulevar, es la iglesia por antonomasia del centro de Córdoba (no en vano se encuentra en la que, posiblemente, sea la calle más transitada de la ciudad), y su imponente torre sobresale de esta, y se trata de una iglesia gótica sin muchos adornos; siendo, quizá, demasiado sobria en comparación con otras iglesias fernandinas. Si bajamos hasta la Calle Cruz-Conde y callejeamos un poco, encontraremos una placita con bares y, en el centro de la misma, la Iglesia de San Miguel; una iglesia gótica como las antes mencionadas y que comparte los elementos habituales como son el color pardo y un gran rosetón. Destaca, además, el portón en forma de arco ojival.

Para terminar, tenemos la Iglesia de Santo Domingo de Silos, pero no esperéis ver una majestuosa formación como las demás: esta iglesia ha caído víctima del tiempo, y de ella sólo quedan sus restos.

Ya sabes, si vienes a Córdoba, no olvides visitar estas iglesias que tanto marcaron la ciudad en un momento en el que la reconquista de la península necesitaba tanto una reapropiación religiosa de la ciudad como lugares desde los cuales administrarla. Las iglesias fernandinas de Córdoba te esperan y, con suerte, no se moverán de su sitio; no te lo pienses más.

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