La tercera cultura en Córdoba: la Judería

Una vez visitas Córdoba, está claro hacia dónde te debes dirigir para disfrutar de aquellas estampas de las que todo el mundo habla: la Mezquita, el Puente Romano y otras celebridades de la lista de monumentos cordobesa se encuentran cercanos entre sí, en el marco del centro histórico de la ciudad. Para llegar aquí, nos conduciremos, normalmente, hasta la Plaza de Las Tendillas, y una vez en esta encantadora plaza tan neurálgica, siguiendo las indicaciones de nuestro mapa (o nuestro móvil), nos dirigiremos en dirección sur, dejando a nuestras espaldas la Calle Cruz-Conde. Continuando en nuestra búsqueda por los principales monumentos cordobeses, veremos como, poco a poco, nuestro alrededor se torna más añejado: las paredes cubiertas con pintura desaparecen y empezamos a ver cada vez más paredes de ladrillo, y finalmente llegaremos a un entramado de calles de paredes blancas.

Un laberinto convertido en atracción turística

En este entramado es normal que nos perdamos si no seguimos una guía o conocemos el lugar: las calles son laberínticas, estrechas y con un orden caótico, hechas sin un plano en mente, y el suelo es de canto rodado: parecería que estemos en otro momento de la historia de no ser por la ingente cantidad de tiendas de souvenires. Nos encontramos, como no podía ser de otra forma, en La Judería.

En Córdoba convivieron, de la misma forma que en Toledo, las culturas cristiana, árabe y judía, pues a pesar de la conquista y la reconquista no se expulsó a los ciudadanos ajenos a la cultura gobernante, si no que, en menor o mayor grado de aceptación, las poblaciones ya existentes se mezclaron con las que venían. Para los judíos, como venía siendo costumbre, la convivencia no fue del todo pacífica, y fueron relegados a barrios separados del resto, guetos que recibían el nombre de juderías.

La primera judería de Córdoba, instaurada en el Siglo IX por los árabes, se situaba más al noroeste, más o menos entre los Jardines de la Merced y la Iglesia de Santa Marina. Con la reconquista cristiana, la judería se trasladó y quedó delimitada donde ahora la conocemos, sirviendo como un perfecto frasco que conserva en su interior algunas de las partes más importantes y vivas de la historia de la ciudad.

La Judería y sus mil y un rincones

En la judería uno puede ir hacia un sitio concreto, buscando ver monumentos e intentando no perderse, o puede optar por dejar que el barrio le sorprenda y dejarse llevar. La estructura laberíntica del mismo, con sus pequeñas y tranquilas calles y callejas (aquí tenemos la Calleja del Pañuelo y la también famosa Calleja de las Flores) invita a dejarse llevar y andar sin rumbo, encontrando a nuestro paso encantadoras estampas como fuentecitas, pequeñas plazoletas en las que descansar y relajarse, estatuas y otros monumentos no tan conocidos pero que se encuentran aquí escondidos…

La judería está llena de misterios, pero al mismo tiempo de conocidos portentos turísticos como es la mezquita: Llegaremos a esta más pronto que tarde, pues ya sea porque la estemos buscando o por toparnos con ella en nuestro recorrido, la Mezquita se encuentra en su propio oasis entre casitas: al templo lo rodean amplias calles que forman una especie de plaza alrededor del mismo, y es tan grande y céntrica esta parte más abierta de la Judería que, queramos o no, tarde o temprano nos veremos cara a cara con más de mil años de historia en forma de templo religioso. Entrar en la mezquita es gratis para los cordobeses pero no para extranjeros, por tanto tendremos que pagar para ver el bosque de columnas o la tumba de Góngora. No obstante, si no queremos entrar, siempre podemos explorar el Patio de los Naranjos, tan bello como gratuito de ver.

Acabamos nuestro paseo por la Judería mencionando su sinagoga: La Sinagoga de la Judería es una de las tres últimas que se conservan en España (las otras dos están en Toledo) y cuya conservación consigue que podamos disfrutar de uno de los pocos templos de esta índole que tenemos en nuestro país, y uno muy especial por la influencia árabe en la construcción del mismo.

La Judería está llena de secretos y cosas que ver: ¿las buscarás o dejarás que te encuentren?

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