Un legado histórico, templo romano de Córdoba

La mezquita, el Puente Romano, la Judería… parece ser que, en Córdoba, todos los monumentos y construcciones de valor histórico se ven confinados al casco antiguo (normal por otra parte). Uno no puede pretender, digamos, pasear por el centro entre edificios modernos de cristal y urbanitas tiendas de ropa de moda y pretender ver, en su recorrido por la parte más actual de la ciudad, elementos de tantísima antigüedad como los antes mencionados… salvo por una excepción. Una excepción que deja a los puntos de interés histórico del casco antiguo como recientes en comparación. Hablamos, como no, del Templo Romano.

La civilización romana a su paso por Córdoba

Encontrar restos de la civilización romana en Córdoba no es ni extraño ni difícil; al fin y al cabo, la urbe fue colonia patricia durante siglos y es una parte inseparable de su historia. Las vasijas y monedas de esta lejana era aparecen con más frecuencia de la que gustaría a las constructoras a la hora de excavar un terreno para edificar, y la cantidad de objetos, pilares y demás encontrados bajo tierra, a pesar de numerosa, seguramente sea sólo una parte de lo que realmente puede haber en el subsuelo cordobés si tenemos en cuenta los hallazgos no declarados (por miedo a parar una obra durante años) y los objetos aún no encontrados. Es por ello que no se hace raro pensar que en Córdoba exista una edificación de la civilización romana, pero cierto es también que estamos ante el monumento romano en Córdoba de mayor importancia, el mejor conservado y de mayor envergadura.

El templo fue encontrado en los años cincuenta en unas excavaciones con el objetivo de ampliar las casas consistoriales, cuando bajo tierra aparecieron diferentes partes del mismo. Antonio Cruz-Conde, entonces alcalde de la ciudad, tenía por objetivo durante su mandato reconstruir, reparar y restaurar la historia de Córdoba de cara a un embellecimiento de la ciudad, una reclamación de las raíces de la misma y, a su vez, como forma de atraer turistas. Así, los restauradores y arquitectos del yacimiento, gracias al buen estado de algunas de las partes del templo y calculando, por pura lógica arquitectónica romana, la posición de estas las unas respecto a las otras, consiguieron una aproximación del aspecto del templo que hoy en día podemos contemplar en persona gracias a los esfuerzos de estos astutos y apasionados restauradores, y al interés del alcalde Cruz-Conde.

Ubicación del templo

El templo romano se encuentra, majestuoso a pesar de su deteriorado aspecto respecto a lo que una vez debió ser, en la Calle Claudio Marcelo, es decir: si vas hacia la corredera desde la Plaza de las Tendillas (que viene a ser el camino más típico para llegar si visitas la ciudad), llegando al Ayuntamiento verás, a tu derecha, una serie de columnas que se alzan como lo hicieron hace siglos. Estas columnas, pertenecientes a la pronaos (pórtico de los templos romanos y griegos, como el que recordarás si piensas en el Partenón) daban la bienvenida a los visitantes al templo que venían a pedir a los dioses soluciones a sus más inquietantes problemas o a buscar paz. Además de estas columnas, están también un altar y parte del pavimento original, y a un lado de las columnas veremos capiteles, fustes y otras piezas del templo sin un lugar designado en la restauración del mismo, y que yacen ahora en el suelo como adorno y recordatorio de la inmensa cantidad de años y deterioros que el templo ha sufrido.

Como hemos constatado, el Templo Romano de Córdoba es una reconstrucción del mismo mediante sus columnas y otros elementos reconocibles, es decir, una especie de esqueleto de lo que un día fue. No es esto menos razón para visitarlo, al contrario: esta aproximación a la estructura original goza de gran belleza gracias a la inteligencia de los encargados de su reconstrucción, que colocaron cada parte del templo de forma magistral teniendo en cuenta con cuantas contaban en comparación a las que necesitarían para reconstruirlo por completo. Es, a todas luces, una hazaña cultural y estética que merece la pena visitar, y más, teniendo en cuenta su antigüedad e importancia histórica.

Si estás por el centro y te apetece ver un trocito de la historia de Córdoba diferente a los que estás acostumbrado a ver, el templo romano es lo que buscas.

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