La Plaza de las Tendillas, principio y fin de las visitas a Córdoba

La llegada a Córdoba por tren o autobús tiene un recorrido bastante marcado y típico: normalmente, uno se dirigirá hacia el centro a través del parque de los patos, atravesará la gran avenida que lleva hasta el bulevar y, una vez cruzado este, lo más normal si uno tiene intención de pasar la tarde en la ciudad es moverse hacia la izquierda y adentrarse en la calle Conde de Gondomar, probablemente la calle más transitada de toda Córdoba (al menos por peatones) debido a su cualidad de centro neurálgico a la hora de buscar una tienda de ropa, pues las más famosas e internacionales marcas de ropa eligen la céntrica calle para poner sus establecimientos. conforme recorramos esta calle llena de vida y bullicio, veremos como poco a poco se alza ante nosotros una estatua de un hombre a caballo en la lejanía, indicándonos que estamos llegando a la Plaza de las Tendillas.

Centro de la ciudad de Córdoba

Se puede considerar la Plaza de las Tendillas como el punto al que todo el mundo se refiere cuando habla de “centro de la ciudad”: esta plaza, adornada por árboles que salen unos maceteros que dan asiento a los paseantes y fuentes para calmar la sed de una calurosa tarde, presume de bares y locales donde parar a tomar un refresco, comer o deleitarse con un helado de La Flor de Levante en los días más agobiantes de verano.

Es normal ver en los chorros de agua de enfrente de la estatua a niños jugando con el agua, que salta para pillar desprevenidos a los transeúntes de vez en cuando, y es que la Plaza de las Tendillas es un lugar que invita a despreocuparse de todo y maravillarse con la idiosincrasia cordobesa vista desde fuera (o desde dentro). Los bares, con sus respectivas terrazas, de la calle Victoriano Rivera son un claro ejemplo de lo que es un mediodía en la ciudad califal, y sobretodo jóvenes se agolpan en este desfiladero de sillas y mesas en las que pedir una cerveza con su correspondiente tapeo.

Baja la calle Cruz-Conde desde Tendillas y sigue con tu recorrido viendo el resto de tiendas de gran reconocimiento, como si en esta se hubieran colocado aquellas que ya no cabían en Conde de Gondomar, para deleitarte con la gran oferta y vitalidad de la zona, además de degustar, por aquí también, helados y dulces enfocados a amenizar la tarde de los paseantes a través de sus papilas.

La Plaza de las Tendillas, eventos, conciertos… y mucho más!

En la Plaza de las Tendillas es normal encontrarse con eventos, conciertos o charlas que aprovechan el espacio abierto del lugar para deleite del público, a saber: la noche blanca del flamenco, el Día de Andalucía, las procesiones que por aquí pasan en Semana Santa (por la calle Cruz-Conde, eso sí; que pasaran por la plaza sería bastante contraproducente)… El sitio más reconocido como centro de Córdoba es un cruce de caminos en toda regla, pues uno tiene que pasar por ella para ir a La Corredera, al casco antiguo o al Corte Inglés: al estar rodeada de los puntos clave de la urbe andaluza, la Plaza de las Tendillas sirve como agradable lugar de paso y es, por tanto, un sitio transitado (y disfrutado) en todo momento por ciudadanos y visitantes que, o bien pasaban por ahí (se puede callejear para ir a prácticamente cualquier sitio, pero la Plaza de las Tendillas tiene ese magnetismo), o bien han ido específicamente hasta la misma para verla, pues es también un sitio de interés en todas y cada una de las guías para visitar Córdoba que verá (y por muchas más razones de las que necesita dar).

La Plaza de las Tendillas es lugar de paso, sitio de ocio y muchas cosas más para los cordobeses, y si usted se encuentra en la ciudad también le cogerá un cariño y respeto a este espacio lleno de vida y cosas que hacer. No hace falta que le azucemos a que la visite: si va a Córdoba y se acerca hasta sus puntos de interés, tendría que evitar a conciencia esta encantadora plaza para no pasar por ella y, la verdad, callejear tiene su gracia en la ciudad califal, pero en caso de no conocerse los atajos y rutas del callejero cordobés, le recomendamos que en un principio al menos siga el recorrido más obvio y se deje enamorar por la inigualable Plaza de las Tendillas.

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