En la semana vacacional de Semana Santa, existen muchos destinos a los que uno puede viajar: muchos lo aprovechan para ver otros países, hacer una escapada romántica o pasar tiempo en casa con sus familias, simplemente aprovechando estas mini vacaciones de primavera. Otros, más devotos o simplemente interesados por la importancia cultural de la Semana Santa, se desplazan a lugares donde esta festividad cristiana ha alcanzado una importancia que hace palidecer a las semanas santas de otros lugares. Muchas personas (la gran mayoría de estos) se decantan por acudir a lo conocido por todos y se acercan cada año a Sevilla para presenciar en directo sus archiconocidas procesiones, famosas a nivel mundial; pero, como pasa con la feria, tanta fama convierte esta celebración en una flagrante separación entre el peatón común y la élite. En ambos casos, tanto para ferias como para ritos de cristiana factura de fama mundial, tenemos a una más humilde Córdoba.
Tradición cercana y pasional: Semana Santa de Córdoba
La Semana Santa de Córdoba no es reclamo en todo el extranjero para atraer visitantes, como puede ser la de Sevilla; no obstante, el esfuerzo y tesón puesto en cada paso por todas y cada una de las hermandades es comparable al de las hermandades de la capital andaluza. En Semana Santa, casi cuarenta hermandades procesionan anualmente durante esta semana, habiendo cada día de la misma varios pasos diferentes que ver y disfrutar entre la muchedumbre.
Podrás recorrer toda la ciudad encontrando a tu paso cientos de personas agolpadas mirando atentos como un grupo de valientes alzan con gracia y fuerza pesadas construcciones barrocas para asombro (aunque ninguna sorpresa) de los presentes, todo acompañado con solemnes y abrumadoras marchas tocadas con maestría por ejércitos de trompetas, trombones, tambores y demás instrumentos que dan lugar a estas bandas de ritmo casi militar. Uno puede ser tan ateo (o agnóstico) como quiera serlo; lo cierto es que, si uno siente aprecio por el arte, es imposible no emocionarse con los momentos que estos desfiles religiosos regalan al respetable.
La semana santa a su paso por algunas de las calles y monumentos más bonitos de la ciudad
Calles, avenidas y hasta el Puente Romano dejan lo que estén haciendo cuando les toca para que los pasos puedan, valga la redundancia, pasar por ellas y proseguir su camino hacia la ermita o iglesia designada para cada procesión de esta importante semana para los creyentes de la ciudad califal; y es que, durante la Semana Santa, es normal que sean cortadas las vías más transitadas, dando lugar a una urbe paralizada por el rito, el ruido que le acompaña y la gente que sigue todo este solemne espectáculo con devoción.
Como decíamos, casi cuarenta hermandades tienen su propio día (que comparten con otras pocas), su paso con figuras diferentes que narran historias de la biblia (en concreto centradas en la resurrección y muerte de Jesús) y sus recorridos designados para lograr una armoniosa maquinaria semanasantera que, en una semana, enseña estos más de treinta pasos por la ciudad para deleite de propios y extraños. La hermandad de la Paz, la Hermandad del Perdón, de la Sangre, del Buen Suceso… cada hermandad tiene sus fieles que la siguen cada año de principio a fin, aunque también es costumbre entre los cordobeses saltar de procesión en procesión, quedándose con lo mejor de cada una y eligiendo a dónde trasladarse por la belleza del mismo paso, por la conveniencia y ambiente del cada recorrido o, simplemente, para encontrarse con otros amigos que hayan optado por hacer lo mismo.
Si eres un devoto de la Semana Santa, quizá quieras probar un lugar diferente y acercarte a Córdoba en estas señaladas fechas del calendario cristiano (y, realmente, también del calendario laico) para descubrir una festividad quizá no tan espectacular como la increíble Semana Santa de Sevilla, pero en ello radica su encanto: esta contenida (sin palidecer en grandeza) Semana Santa cordobesa planta cara sin vergüenza a otras más grandilocuentes, pero en una escala que la hace, en opinión de un servidor, mucho más disfrutable para aquellos que no quieran pagar cientos de euros por un balcón donde poder ver correctamente las procesiones, y sin una cantidad de gente tan increíblemente abrumadora: que no sea tan turística aporta enormemente a esto.
La Semana Santa cordobesa te llama: ¿vas a acudir?