Las Cruces y la llegada de la primavera

Con el nombre mucho más ceremonial de Invención de la Santa Cruz, en Córdoba se inaugura prácticamente el celebrado mayo autóctono con una festividad tan internacional como propia: Las Cruces de mayo.

Celebración entre flores

La festividad de la Invención de la Santa Cruz es la celebración del hallazgo por parte de Santa Elena, según la leyenda cristiana, de la cruz original en la que Jesucristo fue crucificado. Esta efeméride religiosa se celebra en varios países de habla hispana, entre ellos El Salvador y México y, por lo general, su celebración se suele llevar a cabo con la colocación por diferentes puntos de grandes cruces adornadas.

En el caso de Córdoba, que no es menos, las localmente llamadas Cruces de Mayo se llevan a cabo en los primeros días de este primaveral mes, y se adornan con flores para participar en el concurso llevado a cabo por el ayuntamiento. Pero ¿sólo se colocan las cruces y se dejan ahí una semana como arte efímero? ¡nada más lejos de la realidad! Si ya ha leído o conocido de alguna otra forma la idiosincrasia del mes de mayo en Córdoba, sabrá ya que se caracteriza por la confraternización en la calle, vasos en las manos y engalanamiento de los ciudadanos que salen a disfrutar la tarde.

Cruces en cada rincón de Córdoba

Cada cruz tiene detrás a una peña que organiza su construcción, adorno y, para interés de muchos, barras de bebida y comida que se colocan cerca de la cruz para gozo del respetable. Las plazas y avenidas donde se colocan las cruces se convierten en pequeñas verbenas diseminadas por toda la ciudad, y saltar de una cruz a otra recorriendo las calles sin rumbo (pero siempre con un destino) es una aventura en la que uno descubrirá, casi sin querer, cruces de todos los colores y tamaños, así como el correspondiente séquito de festivos cordobeses y turistas que, o bien han dado de casualidad con la cruz en cuestión, o bien han ido directos a esta por un motivo en especial; no en vano, cada cordobés tiene una cruz favorita: ya sea por cercanía, por la belleza de la cruz de esa peña o porque es donde, simplemente, se está mejor.

Si decimos que puede usted andar sin rumbo en la festividad de las Cruces de Mayo no es por decir: más de cuarenta peñas tienen permiso del ayuntamiento para instalar su florida cruz y las pertinentes instalaciones de bebida y comida, cortando a veces incluso el tráfico de la zona para conseguir un lugar donde celebrar la llegada de mayo sin ningún tipo de molestia. Simplemente pasear por cualquier calle de la ciudad califal le llevará, más tarde o más temprano, a darse de bruces con una de estas mini bervenas, y si no solo tiene que escuchar: cuando llegue a su oído el murmullo de decenas de personas pasándolo bien en una calle colindante, no tiene más que seguir el barullo y encontrará una cruz donde disfrutar mezclándose entre la jubilosa multitud.

El mayo córdobés es una colección de fechas únicas que se dan lugar cada año y, como no podía ser de otra manera, la primera gran festividad del mes es explosiva y llena de alegría y agradable ruído de gente la totalidad de la urbe andaluza. Más tarde vendrán los patios y la feria, los otros dos peces gordos de este singular mayo, pero no hace falta esperar para tomarse una copita de fino o un águila mientras se come uno una buena tapa de tortilla de patatas, todo esto acompañado de música y jolgorio, bajo la floral y bella estampa de una cruz que, envuelta en traje de primavera, da la bienvenida a mayo, a los que han venido y a lo que está por venir.

Si piensa visitar córdoba en mayo, puede que los patios y la feria sean una apuesta segura, pero sería cuasi imperdonable pasar por alto estas señaladas fechas que, para muchos cordobeses, son lo mejor del mes.

¡Vivan las cruces de mayo, y viva el mayo cordobés!

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