Arte moderno en Córdoba: el C3A

En una visita normal y corriente a Córdoba, uno esperará expresiones artísticas por doquier, mosaicos, arquitectura de corte árabe, Julio Romero de Torres… Córdoba es sinónimo de arte, pero de un arte antiguo, del arte conservado y restaurado que ha llegado a nosotros dejando de por medio décadas o siglos desde que su creador original hiciese realidad un concepto. De esta forma, siendo Córdoba sinónimo de arte centenario (o milenario), uno no verá muchas instalaciones o galerías de arte moderno que gocen de la misma salud turística y del mismo cuidado y mimo por parte del ayuntamiento que, por ejemplo, el Museo de las Bellas Artes y del ya citado Julio Romero. No obstante, puede que estemos pasando por alto un lugar muy especial en nuestro recuento…

Cada pared un lienzo

El C3A, o Centro de Creación Contemporánea de Andalucía, es la respuesta a esa fascinación por lo antiguo que, si bien hace un gran favor a la ciudad en cuanto a orgullo por lo propio y turismo, quizá para algunos se puede ver como una postura cómoda de la ciudad respecto al arte y la creatividad, usando las raíces como excusa para no avanzar ni dar alas a artistas contemporáneos, mucho más modernos y arriesgados.

En el C3A encontramos un edificio de corte minimalista, un poligonal objeto blanco de gran proporción con una serie de adornos, imperceptibles a distancia pero que en la cercanía dotan a tan simple e inmaculado armatoste de una textura algo más interesante. Al estar encima de uno de los tramos del río Guadalquivir, la parte de atrás del edificio, que da la espalda a este, se transforma cada noche en una tintineante colección de luces LED que no hacen si no adornar la belleza de la ribera, inconmensurable ya de por sí.

Una vez pasamos la parte exterior que encontramos tras pasar la valla, donde también se dan exposiciones o eventos de tanto en cuanto, entramos al edificio principal y vemos cómo, por dentro, es un reflejo de lo que hemos visto fuera: vacías, altas y espaciosas salas de hormigón, con un aspecto inacabado (a posta, claro está) son el lienzo en blanco perfecto para dotar de todo el protagonismo a las obras que aquí son expuestas, de toda índole y que necesitan de un contexto neutral para premiar sobre el entorno.

Las inmensas paredes y estructuras blancas, diferentes en disposición y tamaños en cada una de las salas, crean formas poligonales con su constructivista y aberrante (por lo anormal de la construcción, no porque sea más o menos bello estéticamente hablando) que hacen de este lugar una especie de fábrica futurista abandonada, creando un ambiente moderno pero decadente, abierto pero algo agobiante: la construcción del sitio en sí crea una atmósfera inquietante pero que invita a recorrer cada una de estas estancias, a más vacía y grande mejor.

Un centro de mil y un usos

Estas paredes son usadas de muchas formas, como por ejemplo de pantalla: algunas exposiciones usan proyectores en su despliegue artístico, y la naturaleza inmaculada de estas paredes hace que su blanco roto sea una perfecta lona para estas películas que se muestran, integrándolas así en el mismo edificio. También tendremos exposiciones más pequeñas, y veremos los objetos a exponer sobre plataformas y expositores de diferente índole integrados en las diferentes salas dejándonos disfrutar de las muestras a la más antigua usanza, como si de una galería normal se tratase. Por el contrario, en el C3A encontraremos todo tipo de locuras que aprovecharán un edificio tan especial como este de miles de formas: ahí tenemos la escalera de Yoko Ono: una escalera de caracol con un degradado azul que ocupa el centro de una de estas salas y que llega del suelo al mismo techo.

Como podemos ver, Córdoba no solo es cuna y benefactor del arte más añejo y madurado por la historia, si no que es también capaz de dar oportunidades a las expresiones de arte más dispares de nuestros tiempos dándoles como hogar un edificio que, en sí, es arte contemporáneo.

Si visitas la ciudad califal y quieres echar un vistazo al futuro después de un buen atracón del más rico pasado cultural, no lo pienses dos veces y cruza el Puente Romano o el Puente de Miraflores en dirección al C3A.

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