El punto de encuentro cordobés: La Corredera

Los cordobeses son un pueblo sabio a la hora del disfrute, de eso no cabe duda; aún más, si se trata de disfrutar de la compañía de los seres queridos. Como “donde fueres haz lo que vieres”, aprópiate de la filosofía autóctona para rodearte de gente, bañarte en sol y disfrutar de una cerveza en el bullicioso jolgorio que se da cita, casi a diario, en la plaza de La Corredera.

Los muchos usos de La Corredera

Esta plaza, construida en el siglo XVII, ha sido un polivalente espacio que ha albergado desde ejecuciones hasta corridas de toros, aunque el uso más reciente antes de convertirse en una plaza llena de bares con sus correspondientes terrazas fue el de mercado de abastos. La plaza de la Corredera sirvió como mercado durante cinco décadas antes del traslado de este al subsuelo de la plaza y, más tarde y por motivos de salud, al Mercado de Sánchez Peña, edificio usado con anterioridad como cárcel y como sede consistorial. Tampoco podemos imaginar la Corredera de antaño parecida a la actual siquiera en estructura; pues la plaza no fue hecha peatonal hasta bien entrado el siglo XVIII, siendo un lugar de paso para carros que se desplazaban de un lugar a otro, usando el rectangular espacio como una vía más.

Hoy día, como ya habrá podido deducir, la Corredera es un mar de mesas y sillas, divididas por secciones que pertenecen a los bares de la fachada norte. Al entrar por el arco alto (por donde entraría uno si viene desde la Plaza de las Tendillas) en un día soleado, uno puede ver cómo el lado izquierdo de la plaza se encuentra repleto de estas terrazas fusionadas las unas con las otras por el poco espacio (pese a la envergadura de la plaza) en relación al número de personas que han tenido como idea tomar ahí un refrigerio.

Conciertos, eventos, mercadillos…

Pero no solo se reúne el respetable a beber y a comentar a voces en los días más despejados; también se dan cita numerosos eventos, como conciertos, mercadillos y otras interesantes actividades que dan un color diferente a la ya de por sí colorida plaza. Durante la Noche Blanca del Flamenco, evento que tiene lugar una vez al año y que, desde que empieza la noche hasta que sale el sol, reparte por toda Córdoba espectáculos llevados a cabo por respetables artistas de este noble arte, la Corredera suele ser escenario de, entre estos, los mayores nombres que cada año regalan su presencia a la ciudad. También será normal encontrar en las fechas más señaladas del diccionario alguna actuación o cualquier otra forma de engalanar la plaza con motivo de efemérides como Navidad, el Día de Andalucía o el Día de la Mujer Trabajadora. La Plaza de la Corredera es un lugar céntrico pero abundantemente espacioso, lo cual le da un valor estratégico en cuanto a este tipo de actos que otros lugares de Córdoba, por ubicación o espacio, no poseen.

Estando en Córdoba, pasar a tomar algo en (o simplemente a admirar) la Corredera es un gran acierto que no quedará sin recompensa: simplemente sentarse con una cerveza (o refresco) bien fría mientras se escucha de fondo las alegres voces de cientos de personas disfrutando de una típica tarde cordobesa y, quizá, algún talentoso músico que amenice el ya de por sí ameno momento a cambio de alguna moneda al pasar por su lado, ya hará que merezca la pena haberse acercado a este encantador y espacioso lugar de encuentro de la ciudad califal.

Si visita Córdoba, no olvide pasar a tomar “un algo” al lugar más frecuentado (al menos, en número) del centro y piérdase en el maremagnum de risas y brindis del que se disfraza la Corredera con asiduidad. Quizá tenga suerte y se encuentre con un espectáculo de flamenco o un mercadillo de objetos hechos a mano pero, lo que es seguro que encontrará si o si, es gente y bullicio, si bien este bullicio no es para nada ajetreado.

 

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