Carnavales en Córdoba: la fiesta en la calle

Por varios países, regiones y localidades de todo el mundo existe una fascinación con el carnaval: disfrazarse, salir a la calle a mezclarse con otra gente igual de ridículamente ataviada y sentir el calor y el júbilo de una marea de gente desfilando entre máscaras y estrafalarios atuendos. Tenemos el carnaval de Río de Janerio, en Venecia también celebran un conocido desfile de disfraces, Gran Canaria tiene su propia celebración llena de carrozas… hay muchísimos carnavales, siendo estos de los más conocidos del mundo, y cada carnaval tiene su filosofía propia: hay quienes lo ven más como una celebración de masas, que salen a la calle a disfrutar sin más intención ni objetivo, los hay que convierten tal festejo en un desfile de carrozas, con cada carroza siendo presidida por un atuendo que participa por ser rey o reina de tal carnaval…

La influencia de los carnavales de Cádiz

Carnavales hay muchos, pero existe un carnaval en concreto que hace que sientan devoción por él incluso aquellos que son forasteros en sus tierras, y afectan por ende a los carnavales de muchas regiones, entre ellas Córdoba, que tratan de ser hermanito menor de tal celebración: los Carnavales de Cádiz. El Carnaval de Cádiz se celebra cada año, como en el resto de España, aproximadamente unos cuarenta días antes de Semana Santa, es decir, antes de la Cuaresma. Antiguamente, esta Cuaresma suponía una serie de restricciones para los fieles, que debían dejar toda clase de vicios y disfrutes atrás durante un mes y diez días. Como “despedida” de tales placeres carnales, se celebraba una bacanal justo antes de empezar este periodo; esta, con los años, se convertiría en el carnaval que hoy conocemos.

En el Carnaval de Cádiz, el mítico Teatro Falla es usado como escenario (nunca mejor dicho) de un concurso de internacional fama: en este, las chirigotas, comparsas y cuartetos (diferentes agrupaciones musicales multitudinarias de temática humorística o de crítica social) compiten por ser la mejor de su categoría, y participantes salen al escenario a dejarse la garganta provocando en el espectador todo tipo de emociones, pues estas multitudinarias (podemos ver decenas de artistas sobre el escenario) formaciones logran acongojar al respetable, emocionarle o arrancar de él la más genuina de las carcajadas.

Los concursos de carnaval y la fiesta en la calle

Siguiendo este ejemplo, en Córdoba tienen su propio concurso de chirigotas: en este, el Teatro Góngora hace las veces de Gran Teatro Falla para demostrarnos que, a pesar de ser la cuna de este singular carnaval, no se encuentra tan lejos de la ciudad califal en cuanto a adeptos y la envergadura de su pasión por los disfraces, las máscaras y el desgañitarse encima de un escenario. Así mismo, por escenarios que hay repartidos por toda la ciudad podremos ver formaciones (chirigotas o comparsas) amenizando la tarde y su respectiva velada con sus inconmensurables armonías tonales.

Pero claro, la pieza principal de cualquier carnaval que se precie no es un concurso por elegir a la reina del carnaval o a la mejor chirigota (a pesar de ser el punto que atrae la mayor atención de los asistentes, al fin y al cabo), si no la gente: cómo los ciudadanos forman parte de esta celebración y la hacen suya; y es que Córdoba es un gran ejemplo de un enorme espíritu carnavalero. Desde niños hasta adultos, pasando por algún que otro ciudadano senior, los cordobeses gustan de usar el carnaval para disfrazarse de lo que más cautivador o divertido le parezca. Las calles de la ciudad andaluza se llenan, cada febrero, de disfraces que sirven de burla u homenaje a los personajes de más actualidad, mofándose del famoso de turno o haciendo lo mejor por parecerse al cantante de moda.

Las calles de Córdoba, en carnaval, son un compendio de risas, gritos y vasos de plástico, en el que los Risto Mejides y los Pedro Sánchez dibujan entre el jolgorio un paródico tapiz de nuestra sociedad, que no se toma a sí misma muy en serio para no perder la cabeza. Tanto como en la capital de la provincia, también podemos ver en los pueblos de alrededor las mismas estampas, no hace falta irse hasta la ciudad.

Visita el carnaval cordobés si quieres vivir la experiencia carnavalera sin tener que ir a Cádiz, donde conseguir alojamiento en tales fechas puede ser poco menos que imposible.

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