La Calle Alfaros y la movida cordobesa

Existen varias opciones a la hora de pasar la noche en Córdoba: tiene discotecas y pubs para casi todos los gustos a pesar de su humilde tejido de ocio nocturno, que no se puede comparar con urbes mucho mayores como Sevilla o Madrid; no obstante, lo que sí tiene Córdoba y en donde compite con más orgullo que humildad a la hora de comparar la vida nocturna es en encanto.

La noche cordobesa, diferente

La ciudad califal tiene diferentes zonas por donde atacar a la noche, y cada una con sus pros, contras y estilo propio: uno puede salir en el centro, sin alejarse del Bulevar, donde están las discotecas en el sentido más clásico de la palabra y verá a chavales de 20 años prepararse como si fuera su primera nochebuena cada jueves, u optar por visitar los pubs que se encuentran repartidos, con diferentes temáticas y ambientes, por el estudiantil barrio de Ciudad Jardin, o quizá alejarse hacia el límite contrario de la ciudad e ir a alguna poligonal sala de fiestas… todos tienen su lugar cuando se trata de acostarse tarde, y muchos tienen su calzada favorita por donde andar “a ver dónde hay mejor ambiente”, y uno de los recorridos más enfocados en alma y espíritu a ofrecer diferentes escaparates de ocio donde elegir es, sin ningún tipo de duda, la Calle Alfaros.

Empezando en Colón y desembocando en el mismo Ayuntamiento de Córdoba, la Calle Alfaros (y, en realidad, también la Calle Diario de Córdoba, que de no ser por la plaza entre esta y la Calle Alfaros sería prolongación de la misma) es una pasarela de pubs de la más distinguida solera donde se dan cita personas de todas las edades y colores, dispuestos todos ellos a pasar una noche escuchando música que ni de lejos oirían si se decantaran por ir a lugares más céntricos y convencionales.

La Calle Alfaros, con orgullo

Locales de temática LGTB, como Rush o Glam, enfocados en el pasado musical español como el pub Automático y alguno más intimista, el Limbo, donde tomar un vermut con los amigos o disfrutar de muestras de arte entre música y bebidas espirituosas… Estos lugares de gratuita entrada y precios algo menos descabellados de lo normal a las horas a las que operan son espacios donde desmarcarse del ocio alienante, caro y manchado por todas las costuras de reggaeton repetitivo y muchachitos acosando a muchachitas envueltos en una nube de One Million. Aquí, uno viene a pasárselo bien sin miramientos, pero con respeto. Sin ropa de marca, pero sin una pelea también; y sin gogós en cada evento, pues aquí las mujeres son clientes y no reclamo.

En la Calle Alfaros, lo alternativo se respira, pero no quiere decir que no tengan cabida aquellos que escuchan los Cuarenta Principales o llevan una camiseta de Ramones sin saber quien son; tampoco se trata de salir a beber entre una suerte de élite pedante y aburrida que pondrá a prueba como de cool eres; simplemente, la Calle Alfaros es una forma de divertirse alejándose de la esfera rancia de ocio nocturno de toda la vida. Aquí no te echará un gorila por no ir bien vestido, pues cada uno se viste como le da la real gana, y al final, es eso. En estos pubs podrás ser tú mismo sin que nadie te mire mal o extrañado, y bailar haciendo el ridículo podrá generar más risas y muecas de complicidad que de burla, pues la gran mayoría de quienes por aquí salen están un poco hartos de insulsos bailes moviendo solo el cuello para mantener la compostura; huyendo de estos bailes de gallina seria, verás por estos lares a personas que realmente salen porque se lo quieren pasar bien, y no porque sea el día de salir y toque (con perdón por la insultante expresión) cazar.

En definitiva, si cuando sales te gusta pasártelo bien, sin convencionalismos a la hora de vestirse y actuar, y lejos de la agresiva idiosincrasia de la noche de algunos sitios donde típicamente hay un photocall de Puerto de Indias y endiosados armarios que deciden quien es digno de pasar a su engalanado tugurio y quien no, solo prueba a dar un paseo por la Calle Alfaros. Si no ves nada que te guste, estás en tu derecho de ir a cualquiera de las mencionadas discotecas típicas con la cabeza bien alta, pues al menos le habrás dado una oportunidad a una forma, quizá, más interesante de ver la fiesta.

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