Relax e historia: los baños árabes de Córdoba

Visitar Córdoba, en especial en los meses más calurosos, puede ser una tarea ardua y agotadora. La época en la que más merece la pena viajar a la ciudad andaluza coincide con temperaturas agobiantes a ratos, y después de andar durante toda la tarde a uno le puede apetecer algo de relax pero, ya que estamos en la ciudad califal… ¿por qué no relajarse como lo haría un ciudadano cordobés en el periodo del califato?

Ocio y relajación desde la época romana

Los baños árabes son una elección magnífica para destensar los músculos y vaciar la mente, rodeado por el murmullo perenne del agua. Pese a su nombre, estos baños tienen su origen en la época romana de la urbe, cuando los patricios usaban estos establecimientos para apartarse del mundanal ruido y socializar con otros paisanos que buscaban relajarse de la misma manera. Los árabes, en su larga trayectoria como poseedores de la ciudad, reformularon estas termas para adaptarlas a sus necesidades, costumbres y demás idiosincrasias, y con su sello han llegado a nuestros tiempos; hoy día, los baños árabes son usados de una forma mucho más íntima a como los romanos los utilizaban, y son por ello lugar de visita de parejas que pasan el día en la ciudad de visita o que son de la misma ciudad y gustan de las relajantes instalaciones, de las cuales podemos ver multitud en el centro histórico; algunos, van a los baños a pasar algo de tiempo consigo mismos y disfrutar de la soledad y calma que brindan espacios tan íntimos.

Estos lugares, como spas con un toque de exotismo árabe y dignos de aparecer en las Mil y Una Noches, ofrecen una serie de servicios que liberarán del estrés más persistente a cualquiera que les de uso. Desde piscinas de agua templada, fría y caliente hasta servicios de masaje, las relajantes actividades que en estos lugares de paz se pueden llevar a cabo harán las delicias de los cuerpos más exhaustos y las mentes más estresadas, todo ello en un calmado ambiente de intimidad donde los empleados solo interactuarán con el respetable para ver si todo va bien.

Pese a que estos baños, en su mayoría, no datan de la época del califato (ni hablemos ya de la romana), su filosofía y en muchas ocasiones estética llevan el relevo de los lugares de relajación que estos fueron para tantos y tan distintos transeúntes durante la historia, y existen establecimientos con precios de diferentes rangos, eso sí; todos merecen la pena.

Unos baños árabes para cada gusto

Encontraremos toda variedad de baños árabes por la ciudad, aunque los más importantes se encuentran en las inmediaciones de la mezquita (¡cómo no!) y se trata de los baños Hammam Al-Ándalus, sin duda unos de los más fieles a la arquitectura de Córdoba, con arcos que recuerdan a la mezquita y adornos de factura indiscutiblemente árabe, amén de un circuito de aguas frías y calientes que los clientes pueden seguir como gusten, y los Baños árabes de Córdoba, los baños árabes más grandes de España y sin duda, unos de los más antiguos: estos baños árabes sí se remontan a la época de los romanos, pues tuvieron su comienzo como termas, aunque con el paso del tiempo ha servido, por ejemplo, como posada, y estos quedaron en el olvido hasta que una excavación logró sacar de la tierra estas termas que fluyen con agua hoy como lo hacían hace más de mil años.

Existen muchos más baños árabes, y pese a que en el centro procuran respetar en la medida de lo posible el origen árabe (o romano) de los mismos, existen locales de esta índole de mucho más corto recorrido, con menos de doscientos años de historia e incluso de este mismo milenio; es en estos donde encontraremos las apuestas más originales y alternativas por el bienestar, como pueden ser tratamientos de aromaterapia o chocolateterapia. Entre estos baños árabes más innovadores hayamos, por ejemplo, Abundance Spa Urbano o el balneario Aguas de Villaharta.

No te lo pienses y relájate de una forma tan efectiva que ha aguantado miles de años casi invariable.

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