La música es parte fundamental de Córdoba y de cualquier ciudad andaluza que se precie. Las ferias se animan con la música autóctona, los artistas callejeros intentan hacer caja de lo que han aprendido tocando en las calles y la gente busca la música como quien busca agua en el desierto a la hora de amenizar una tarde, ya sea en un bar o en casa. Por supuesto, todo esto que hemos dicho se puede relacionar de igual forma con la música de aquí, centenaria y tradicional, con la música de un DJ de Estados Unidos o un cantautor inglés. No obstante, en Córdoba (aunque nos podemos referir de igual forma al resto de provincias andaluzas), el respeto y admiración profesados hacia la música de la tierra y la mella que esta ha hecho en el día a día, la forma de expresarse y la cultura en general hacen que los géneros más arraigados y clásicos sigan igual de vivos hoy día que hace décadas, y siguen aún hoy formando parte de la idiosincrasia musical de sus lugares de origen.
El flamenco y la identidad andaluza
El flamenco, parte esencial y reconocible mundialmente del ADN andaluz, surge de los romances cantados de pueblos que han habitado la península, como el sefardí o el árabe, que han desembocado en este estilo de cantes sentidos y rasgados y guitarras acompañantes. Durante siglos se formó este género con las aportaciones de estas civilizaciones y culturas, poco a poco derivando en un arte multidisciplinar, casi teatral en ocasiones, mezclando el sentimiento y la fuerza de la voz y la guitarra con el baile flamenco, que interpreta con el cuerpo la música a la que acompaña.
El flamenco debe su nombre al pueblo gitano, cuyos integrantes eran conocidos en algunas partes de España como “flamencos”. Al asentarse el pueblo gitano en la península, su categoría de pueblo desplazado y de minoría llevó a sus congéneres a mezclarse con otras culturas discriminadas, como los sefardíes y moriscos que no eran aceptados por la ahora imperante cultura cristiana y sus reyes y gobernantes, y en esta mezcla los gitanos vivieron y se empaparon de sus romances cantados, que vieron como una forma de expresarse que hicieron suya con el tiempo. Poco a poco, un lenguaje sonoro y visual se formó durante siglos hasta que, a finales del Siglo XIX, empezaron a aflorar los artistas flamencos, mayormente de etnia gitana, que hicieron de escaparate del flamenco para las masas.
Con el tiempo, el flamenco se ha metido poco a poco en la cultura española (y principalmente en Andalucía, donde la mayoría del pueblo gitano ha residido desde su llegada) hasta ser un género más dentro de los géneros clásicos y, con el tiempo, ha dado al mundo artistas de inmenso talento que han reinventado este arte, fusionándolo con ritmos modernos y redescubriéndolo para adaptar este ancestral arte a nuestros tiempos.
Una celebración del arte propio
Con esta premisa, es mucho más fácil ver la importancia de un evento como es La Noche Blanca del Flamenco, fecha señalada del diccionario cordobés en la que, durante toda una velada y hasta la salida del sol, la ciudad califal se llena de escenarios en sus plazas y avenidas para celebrar el arte flamenco y su historia. Inspirado este evento en las noches blancas de otras ciudades (originalmente la de París), las cuales son noches en las que estas ciudades se llenan de actividades con una temática común. En este caso, la noche blanca de Córdoba sería esta Noche Blanca del Flamenco, que se lleva celebrando desde 2008, y que ha traído a la ciudad a artistas de la talla de El Cigala, Rosario Flores o José Mercé.
La Noche Blanca del Flamenco es una celebración de la música del pueblo gitano, tan relacionada con Andalucía que ya se la ve como propia de la tierra, y supone una maravillosa forma de conocer no solo este arte que lleva entre nosotros mucho más de lo que pensamos, además de poder descubrir Córdoba en una de las noches más mágicas de la ciudad. Si vienes por Córdoba y te interesa no solo sus monumentos y sus fiestas si no también su historia y cultura musical, no te lo pienses y visita la ciudad en su Noche Blanca del Flamenco.