Ah, Córdoba. Tierra de califas, conquistadores y conquistados, historia y mezcla. Córdoba es la tierra de los naranjos, del calor, tierra de Sierra y llanura. Córdoba es hogar de muchas cosas y gran parte de ellas única e inimitable en otras regiones, y entre estos cientos de elementos con denominación de origen (nunca mejor dicho), Córdoba tiene un importante activo, envidia de muchos y exquisitez para todos: sus vinos.
Denominación Montilla-Moriles
La Denominación de origen Montilla Moriles es una de las más prestigiosas de esta piel de toro que es España, y sus variedades no se pueden contar con los dedos de una mano: jóvenes, finos, de palo cortado, cream, la variedad Pedro Ximenez… Córdoba es tierra de vinos, y está, como tal, orgullosa de su herencia vinitícola. Es típico y de postal de ¡”visite Córdoba”! Ver a una mujer vestida de gitana o a un hombre con su sombrero cordobés sentados junto a un barril y con cajas de fino detrás, mientras catan el líquido contenido de estas en aflautados vasos, y toda esta escena se ve con aún más frecuencia si la colocamos en un contexto como la feria, cuando ya vemos entrar en escena los farolillos.
De todos los elementos que conforman esta escena, las céntricas copitas de fino son tan típicas de córdoba como ese sombrero o ese traje de gitana: los cordobeses nos sentimos orgullosos de nuestro vino, tanto blanco como tinto, tanto que sea amargo y seco como dulce, afrutado y suave para los paladares menos recios y, si acaso, más inexpertos y disfrutones.
Los bares de Córdoba y el vino
Los bares cordobeses se llenan de señores a los cuales no les puede faltar su vinito, usualmente una copa de fino, que para los observantes de tan típica estampa no es si no un refuerzo a la idea de lo intrínsecamente cordobés de sus vinos, protagonistas absolutos en lo que a celebraciones puramente cordobesas se refiere: el vino con denominación de origen Montilla Moriles es orgullo no solo para sus productores: La población ajena al proceso de elaboración y producción del vino cordobés lo mira con un orgullo y habla de él de una forma que, a todas luces, haría pensar que es familiar de un fabricante de estos exquisitos vinos.
Como hemos constatado con anterioridad, tenemos no solo una amplia campiña cordobesa de la cual provienen diferentes y numerosas bodegas, cada una con sus respectivos viñedos, si no que, además, cada bodega cuenta con sus variedades y especialidades, dando una variedad inmensa a la cantidad de opciones que uno tiene a la hora de elegir un caldo con denominación de origen Montilla-Moriles (que engloba a una selección de pueblos en los cuales se pueden elaborar vinos con esta denominación).
Con esta grandísima variedad, debemos de tener un escaparate apropiado gracias al cual dar a conocer tantas diferentes variedades de esta bebida: las bodegas, con sus respectivos tipos de vino, tienen esta oportunidad en las cordobesas catas de vinos. Las catas de vinos son eventos realizados en Córdoba durante principios del mes de mayo, y muchos consideran esta costumbre como una parte más del mayo cordobés, a la altura de los patios o las cruces. En diferentes lugares de la provincia, es costumbre usar este buen tiempo y la primaveral idiosincrasia de la región para celebrar catas al aire libre de los vinos y darlos a conocer el público, que se acerca a estos eventos, a menudo abiertos, para probar los vinos de la comarca o, simplemente, para pasar un buen rato al aire libre.
Elaboración autóctona y ancestral de los vinos de Córdoba
Los vinos de Córdoba son tan cordobeses como la mezquita o el salmorejo, y su método de elaboración ancestral y omisión de las añadas convierten a estas variedades en una rareza a nivel internacional, y por supuesto en una bebida especial, llena de historia y que no se enorgullece de estar en las mesas de los más pudientes, si no de ser compartida por todos los estratos teniendo en cuenta sólo la parte más importante a la hora de beber un vino: su sabor y la compañía.
Si te acercas a Córdoba en el mes de mayo, no te pierdas esta costumbre y descubre los especiales vinos cordobeses, que con su denominación de origen Montilla-Moriles son un lujo al alcance de todos.